Menorca es un emplazamiento con un fuerte caracter dedicado a la ganadería bovina y a la pesca, medios de vida que hoy siguen siendo un pilar de sustento de la isla, dando lugar una cultura gastronómica y de productos auctóctonos muy importante, reconocidos a nivel europeo, incluso exportados a paises de todo el mundo.
LA MAHONESA.
Salsa de acompañamiento bien conocida y elemento cotidiano en la mayoría de las casa, de orígen Menorquín dónde cuenta la leyenda que durante la dominación francesa, el Duque de Richelieu, en plena campaña, paró en una casa de campo, en la zona de Mahón, y le pidió al payés algo para comer, este, al no disponer de nada preparado, improvisó y le ofreció una salsa preparada con yema de huevo, sal y aceite y se la ofreció untada en pan. El duque, asombrado, se llevó la receta a su regreso a Francia, bautizándola como "Mahonnaise", popularizándose rápidamente en las cortes y expandiéndose por Europa rápidamente hasta convertirse en el producto que es hoy en día.
EL QUESO.
El clima de Menorca, la humedad característica y única de una isla y el tipo de pastos, són los elementos que le confieren al queso de Menorca, hecho con leche de vaca, su gran valor y exclusividad que no se da en otros entornos, y la larga tradición de su manufacturación, ha hecho de este, un producto exquisito que se ganó en el año 1985 el reconocimiento internacional de la Denominación de Origen.
EMBUTIDOS.
La tradición de las matanzas del cerdo, que aún hoy en día, es un evento social muy importante y que se hace de forma artesanal, ha dotado Menorca de una gran cantidad de productos elaborados de gran calidad, siendo la más famosa, la sobrasada, bien conocida y de alto valor porteínico; la Carnixulla, que es una longaniza de carne de cerdo y tocino; o el Camot, que es un embutido de color negro hecho a base de sangre y con un peculiar sabor a hinojo.
EL VINO.
La tradición vinícola se remonta al imperio romano, y su característico sabor tembién fascinó a los ingleses. Aunque las epidemias fueron devastadoras en Menorca, poco ha poco se han ido recuperando las cepas autóctonas y hoy constituye un producto en plena expansión, de producción artesanal y limitada, y de gran calidad.
LOS PLATOS.
Salvando las modas y las tendencias culinarias actuales, Menorca conserva, gracias una materia prima autóctona de gran calidad y a su carñacter isleño, un tradición de platos tradicionales muy variada, tanto en carnes cómo en pescados, el paladar gozará de grandes momentos a taves de platos equilibrados y típcamente mediterráneos.

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